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El interés compuesto, explicado con un ejemplo
Cómo funciona la capitalización, por qué el tiempo pesa más que el tipo de interés y por qué el mismo mecanismo también actúa en contra de quienes tienen deudas.
Lección en vídeo en preparación (presentador generado con inteligencia artificial). Texto completo más abajo.
Texto de la lección
Cuando una suma genera intereses, pueden ocurrir dos cosas: que los intereses se retiren o que se dejen junto con la suma original. En el segundo caso, al año siguiente los intereses se calculan sobre una base mayor, que incluye los intereses ya generados. Este mecanismo se llama interés compuesto, o capitalización.
Un ejemplo hipotético ayuda. Imagina 1.000 euros al 3 % anual, sin costes ni impuestos, solo para ver el mecanismo. Tras el primer año se convierten en 1.030. En el segundo año el 3 % se calcula sobre 1.030, no sobre 1.000: el total llega a 1.060,90. La diferencia respecto al interés simple es de 90 céntimos. Parece nada. Pero al cabo de treinta años la suma sería de unos 2.427 euros, frente a 1.900 con interés simple.
De aquí se desprenden dos cosas. La primera es que el tiempo pesa enormemente: el crecimiento es lento al principio y se acelera después, porque cada año la base es mayor. La segunda es que el ejemplo solo funciona sobre el papel. En la realidad, las rentabilidades no son constantes, pueden ser negativas en algunos años y hay que descontar costes e impuestos. Una rentabilidad fija durante treinta años es una hipótesis de cálculo, no una previsión.
El mismo mecanismo funciona también a la inversa. En las deudas, sobre todo en las de tipos altos, como algunos préstamos al consumo o los descubiertos, los intereses se suman a la deuda y generan nuevos intereses. Ocurre igual con los costes: una comisión que parece pequeña, cobrada cada año durante muchos años, reduce el resultado final de forma compuesta. Conocer el interés compuesto ayuda, por tanto, a leer con más claridad tanto las oportunidades como los costes.
En tres puntos
- Con el interés compuesto, los intereses generados producen a su vez nuevos intereses.
- El tiempo es el factor que más pesa; los ejemplos con tipo constante son hipótesis, no previsiones.
- El mecanismo se aplica también a las deudas y a los costes, que se acumulan del mismo modo.
Contenido exclusivamente educativo e informativo. No constituye asesoramiento financiero, fiscal o de inversión personalizado. Toda inversión conlleva riesgos, incluida la posible pérdida del capital invertido.
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